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Visitas Mamas de Quilaco

MAMAS QUILACO

Por Sofia Merino. Viernes 23 de Enero 2009

Fuimos visitados por un grupo de 10 mujeres, Las Mamas como les llama Grifen con cariños a las mujeres campesinas, un término que me ha gustado mucho y lo he empezado a utilizar (nótese que no es mamás sino mámas). Un muy querido amigo, Fo, doctor de Santa Bárbara un pueblito de la cuenca del rio Bio Bio, incitó a estas mujeres a visitarnos con el fin de conocer nuevas técnicas de cultivos naturales y orgánicos y encontrar respuestas a su mayor drama en la actualidad, la escasez de agua.

Estuvimos conversando largo rato con estas dulces mujeres de los impactos que las forestales han generado sobre la cantidad de agua en la zona. Dicen que nunca antes había habido tan poca agua en los pozos y en las vertientes, habiendo zonas sin agua dentro de la comuna (las de mayor altura). Esto puede deberse a la introducción de especies exóticas, como lo son el eucalyptus y el pino, el primero, caracterizándose por su necesidad de altas dosis de agua diaria, absorbiendo con sus profundas raíces las aguas subterráneas. El problema es que para dar cabida a estas grandes extensiones han talado bosques nativos, los cuales mantienen un ecosistema diverso, que genera humedad y con ello manteniendo viva la fuente de agua. Les mostramos la idea de captación de aguas de lluvia y cómo realizar un mejor uso del agua en nuestras casas. Ideas sencillas como reutilizar el agua del lavamanos para rellenar el estanque del WC, la instalación de sanitarios ecológicos secos y así utilizar el water que utiliza agua sólo para pipí (durantes las noches o para visitas) y poder destinar las aguas de la casa a un biofiltro, donde son tratadas biológicamente por la acción purificadora de gravas, arena y plantas, la idea, es utilizarla luego para el riego de árboles, jardín y chacra.

Fue un agradable día, comimos ensaladas de las huertas y adulamos la abundancia de la naturaleza. ellas mostraban en sus radiantes sonrisas lo agradecidas que estaban por su aprendizaje y por ser escuchadas. Nosotros aprendemos de ellas y de su experiencia, esta vez aprendimos que debemos abrir nuestras puertas al campesinado un día al mes y compartir conocimientos recíprocos con quienes agradecen de sobremanera el apoyo a sus actividades diarias, el trabajo del campo, tan necesario para la resiliencia de un futuro en crisis.