Por Sofia Merino Sábado 10 de Enero 2009
Para mi impresión!, esta iniciativa, la cual fue propuesta por los mismos habitantes, convocó a muchos Manzaninos. Se rescata pues, la importancia a que las actividades sean propuestas por los mismos habitantes de una comunidad, siempre bajo el suave guiar y apoyo de un equipo que ayude al desarrollo organizacional con una mirada mas global que aporte con conocimientos, compartiendo y apreciando el sagrado conocimiento de aquellos que han vivido siempre en el lugar.
Esta vez el desarrollo de alguna dinámica al momento de la reunión, la dejamos libre para ellos, observar qué y dónde comenzar a rozar (despejar las áreas con espigas largas, moras y brotes de árboles). Son gente de acción y creo que el blanco por donde comenzar ya estaba en la mente de todos, el sector de mayor sombra, muy bello, bajo unos árboles de álamo de muchos años. Así que todos con sus herramientas en mano, pues cada uno llevó de todo lo que tenía en su casa para ayudar en la ocasión, comenzaron con el proceso de ampliar el espacio.
Las mujeres recolectábamos la capa de hojas bajo los álamos y las amontonábamos en el lugar donde se haría un Compost gigante para el futuro invernadero y huerta de la escuela, un proyecto que aflora dentro del corazón de muchos. Decidir dónde quedaría ubicado no fue tan difícil, pues en la reunión que se había realizado con la comunidad en la escuela, semanas antes, se había diseñado en cartulinas un mapa de ésta con los lugares de los espacios que se irían implementando con el tiempo. Sin embargo se generó una discusión rica en argumentos para ubicar el lugar donde se situaría el invernadero, pues en un principio se proponía un lugar muy bello (donde ya había estado situado hace muchos años atrás), sin embargo, los árboles habían crecido con los años y la sombra (sobre todo en invierno, cuando son de mayor utilidad ) sería constante durante todo el día y uno de sus requerimientos básicos es el sol. Por lo tanto se decidió que aquel, sería el espacio perfecto para una huerta. Pero, ¿ Por qué un lugar sombrío sería bueno para la siembra? esto es un descubrimiento que vivimos con mis compañeros en la casa de adobe, Centro Demostrativo de Permacultura en proceso que estamos montando en la villa el Manzano, en nuestra propia casa.
La historia es que el único lugar que teníamos para hacer nuestra chacra, contaba con mucha sombra, aportada por unos álamos muy altos y pensamos que esto sería algo que perjudicaría su crecimiento, hasta se nos pasó por la cabeza cortar alguno para obtener mas sol. Sin embargo, esto fue de gran ayuda, el calor durante el día sobre la arena volcánica (suelo característico de esta zona) es muy extremo por lo que el requerimiento de agua para mantenerse vivas es abundante. La sombra ha ayudado a que sólo tengamos que regar nuestra chacra una vez cada dos semanas, con un canal de regadío que nos comparte un vecino y ésta no ha afectado en absoluto al crecimiento de nuestra bella Chacra!, por el contrario, el sol que recibe, de unas cuantas horas al medio día, es suficiente para que una semilla ahora dé muchos frutos deliciosos.
Esto es algo que todos en la villa han apreciado y ahora, saben que pueden utilizar esos terrenos sombríos en época de verano.
El trabajo fue intensivo y ahora se logra apreciar el amplio espacio y los niños tienen mas lugar para jugar. Los árboles nativos que venían creciendo se dejaron y alguns acacios, para leña, también. Al siguiente sábado la comunidad volvió a reunirse con la misma intención, nosotros no estuvimos esta vez, pues andábamos en un curso hacia el norte.