El Primer Gran Almuerzo Comunitario

Por Sofia Merino

Una Iniciativa que nació primero dentro nuestra inquietud como equipo Ecoescuela y si bien siempre decimos que debemos dejar que las ideas vengan de los propios habitantes de la comunidad, nos dimos cuenta que también formábamos parte de esta villa y nuestra propuesta fue abiertamente recogida. Resultó que a la hora del almuerzo, cocinado por nosotros (Carolina, Sofía, Jorge y mamá de Sofía) no llegaba nadie. Sin embargo sabíamos que todos en el campo son un poco vergonzosos, muy respetuosos y no se atrevía acercar con sus platos para “pechar” comida.

Por eso los llamamos golpeando una olla invitándolos al almuerzo (aquí la villa es chiquitita y la escuela está muy central por lo que todos escuchan) por supuesto, comenzaron a llegar con sus sonrientes caras ansiosos de saber cómo sería esta nueva experiencia.

Todos venían desde sus labores, los hombres desde su pega en el campo y las mujeres trabajan de temporeras en esta época de cosecha de arándanos, por lo que un día sin cocinar les venía bien a todos, sobre todo a las mujeres, se merecen un día de descanso!. Lo lindo fue que todo el alimento venía del Manzano, local y orgánico, a excepción de la Quínoa, producto proveniente de parral, en la VII Región, que nos vende un gran amigo.

Así que por primera vez, nuestros vecinos probaron la quínoa, las cocineras estábamos expectantes a su recibimiento, pero resultó que les gustó a todos y les interesó mucho el hecho de poder cultivar quínoa ellos mismos, pues nosotros ya hemos comenzado su cultivo y se da de maravilla! no necesita de mucha agua y contiene una gran riqueza alimenticia, sobre todo muy protéica (excelente para tantos vegetarianos que conforman la Ecoescuela).

El Menú fue quínoa, acompañada con un guiso de zapallitos italianos con cebolla y mucha ensalada, lechugas, repollo (aportadas por las chiquillas de la comunidad), repollo morado y betarraga (de la huerta de Griffen y Javiera, orgánico y de mucha dedicación y amor), además las señoras llevaron sus ricas tortillitas al rescoldo (un pan que las madres hacen mucho aquí en el sur, son planos y redondos y se meten en las cenizas para hornearse, por lo que contienen todo ese sabor a leña y a cariño de cada madre por haber estado preparando un fuego muchas horas antes. Se usa esta forma ya que aquí no todos cuentan con hornos, de hecho existe un horno de barro comunitario en la escuela que todos ocupan, sin embargo ha sido tradición desde pequeñas para muchas y es una costumbre irremplazable del sur del pais.