Una Nueva Comunidad de Transición en Chile

Iniciándonos en la Permacultura (English)

A medida que desarrollamos la rama Chilean del Permaculture Research Institute, assiting personas y las comunidades para organizar la libre para la sostenibilidad, nos encontramos trabajando más y más en las conversaciones intensivas de diseño. Estamos aprendiendo claramente que soñar juntos es el primer paso, que por al lado de colegas de conspiración para el diseño, hemos sentido juntos. Nuestra conciencia se eleva, y podemos seguir con un mayor nivel de intención. La mirada de Rose ese día parecía aún más azul y expectante que de costumbre. Y es que para ninguno de nosotros seis, y mucho menos para ella como alma gestora del proyecto Milenrama, éste era un día común. Muy por el contrario, era quizás para todos nosotros el primer día del resto de nuestras vidas, y estábamos ansiosos por comenzar a vivirlo.

Cerca de mediodía nos sentábamos alrededor del living de la casa de hospedaje del centro y nos disponíamos a ponerles atención a la Javi y a Grifen, nuestros dos cariñosos expertos importados directamente desde la Ecoaldea El Manzano (Cabrero, región de Los Lagos) y encargados de facilitar la primera jornada de consultoría y curso de diseño permacultural para Milenrama. ¡Cierto!. A todos nos encantaba esa palabra: “permacultura”, y además sonaba perfecta junto a la idea de crear una comunidad ecológica sustentable, pero – digámoslo como es - hasta ese minuto entendíamos “pocazo” acerca del tema.

Entre papelógrafos, juegos de rol, juguitos orgánicos, migas de galletas de avena y hasta una renovadora siesta colectiva en trencito después de almuerzo, fuimos entendiendo que la permacultura, más allá de involucrar el diseño consciente de un espacio físico,  comienza por el diseño consciente de las relaciones de las personas que lo intervienen, o sea, de nosotros mismos como comunidad.

Es así como durante 7 horas,  Javiera y Grifen nos dieron la oportunidad de hacernos preguntas fundamentales a la hora de conocernos más como individuos y como grupo. ¿Qué esperábamos cada uno de este proyecto?, ¿qué nos favorecía como grupo para emprender este proyecto? o ¿qué nos apasionaba al respecto? fueron algunas de ellas, y las respuestas que fueron aflorando nos hicieron mirarnos unos a otros más profundo a los ojos, hablarnos con el corazón y escucharnos con respetuosa atención, pero recordándonos que ya que nos congregaba un mutuo interés por la tierra, no debíamos olvidarnos de conservar siempre los pies en ella.

Hablamos todos. Y cambiamos opiniones o, más bien, las complementamos, porque a pesar de nuestras diferencias de edad, etapas de vida, ocupaciones e historias, descubrimos con gusto que también somos un grupo de personas tan diverso como espontáneamente afín. Por eso lo que para el comienzo del día se perfilaba como el desafío de transformar 82 hectáreas de flora nativa de Mantagua en lo más parecido a la comunidad ecológica y permacultural con que soñábamos vivir, para cuando el sol se ponía ya había tomado un giro mucho mayor que eso. Entendimos que también comenzábamos a ser familia y desde esa misma tarde nos tocaba empezar a relacionarnos como tal.

Fue una jornada larga y, de buena manera, también agotadora. Pero el saldo es positivo porque los 6 terminamos más contentos de lo que comenzamos, y con el fruto de nuestro primer acuerdo comunitario bajo el brazo, la definición de nuestro propósito: vivir de manera simple, en armonía con la tierra y el universo, en un lugar autosustentado ecológicamente y que potencie amorosamente la evolución de las personas.

Creo que hablo por todos cuando digo que estoy agradecido en muchos niveles por este día que vivimos. A Javi y Grifen, primero,  por dedicarnos de manera tan cálida y provechosa su tiempo y experiencia. A Rosemarie y a cada uno de nosotros -de corazón-, por atrevernos a estar aquí construyendo realidad y haciendo que de verdad ocurra. Y a la sincronía cósmica universal por cruzar los caminos de un grupito de personas con los de la Tierra, en torno a un ideal tan valioso como es intentar hacer de nuestro mundo uno más consciente, equilibrado y amoroso… al menos, una hectárea a la vez.

Si tú también compartes este sueño, en Milenrama encontrarás la tierra donde cultivarlo, las manos para ayudarte y los corazones para compartirlo.

Proyecto Milenrama: (32) 277 40 51 / (9) 9 331 37 37 / centromilenrama@gmail.com / www.milenrama.cl

Comunidad Permacultural Milenrama.
Cultivando los sueños. Compartiendo la vida.
Cuidamos la tierra, cultivamos sueños, compartimos vida.