Una pequeña historia con ganas de seguir
Quiero comentar esta experiencia porque después de todos los esfuerzos, los sacrificios y trabajos previos de cada uno de nosotros, valió la pena realizar este taller. Sólo buenos resultados hemos cosechado, sólo buenas relaciones se han creado. Las personas, ahora amigos de PachAmrita, quedaron muy satisfechos con lo que aprendieron, que fue con mucho cariño. El trabajar por dos días intensivamente con el sólo objetivo de entregar una buena estadía, comida deliciosa, un aprendizaje muy completo, según sus opiniones, valió la pena. El 21 y 22 de Noviembre dimos paso, como comunidad PachAmrita, a un taller; huertas intensivas con Oriana Villarroel, agricultura natural con Víctor Soto, además de explicar que es Permacultura con Paola Palma. Es el segundo taller de este año, pero este fue más completo. Participando toda mi familia. El día 21 recibimos a todos con una breve explicación de lo que se quería hacer en estas tierras y en el taller. Proyectos a mediano y a largo plazo, les hicimos sentir en más confianza, haciéndoles partícipes de nuestros proyectos. Luego hicimos un recorrido por la parcela mostramos el diseño y el baño seco para que aprendieran a usarlo. Los primeros que llegaron lo hicieron cerca de las 8:30 de la mañana. Abrió Paola, quien explicó muy bien lo que es Permacultura, fue muy ejemplificador y muy dinámica la exposición. Después se explicó la teoría que da paso a las prácticas de todas las huertas que se iban a hacer durante los dos días. Fue un poco larga, me tuve que apurar y hacerla más entretenida. Luego fuimos directamente al primer práctico cama alta. Como sólo éramos 2 los facilitadores de huertas, hicimos una dinámica; se pusieron en una bolsa los principios de la Permacultura, por cada logo pusimos 4. En otra bolsa las 7 actividades. Cada estudiante sacaba una figura, se armaron los grupos, se conocieron un poco y se hizo una pregunta general para cada grupo: “¿qué principio creen ustedes que representa el símbolo? Esta dinámica hizo que conversaran e inmediatamente se formaran relaciones y lazos amigables. Entonces para cada grupo se sacó una actividad al azar, esto también estuvo entretenido, porque había actividades que no se sabían que eran, quedaban a la expectativa. Las actividades siguieron con parades en cresstall, invernadero, mono almácigos de papel, compost, huertas por surcos, huertas dinámicas, lombricultura y agricultura natural. Todas separadas por el almuerzo, break y once. La actividad terminaba o comenzaba con unos sonidos de campana. Los desayunos, onces, almuerzos y break eran muy naturales realizadas por las manos de mi madre, hermana, la suegra de mi hermana y una súper amiga Soraya. Comidas ricas y diversidad de ensaladas. El secreto está en hacer jugos naturales de ricas frutas, el pan hecho en casa saliendo del horno de barro untado con mantequilla, ensaladas coloridas, el pollo y las gallinas de casa. Eso hace que las personas se sientan especiales porque son atendidas con lo mejor de nosotros. Además jugamos, nos divertimos aprendiendo, hicimos fogata, bailamos, nos reímos mucho. Se me había olvidado lo bien que se pasa en un taller integral en donde se funden los profesores con los estudiantes en unos días de aprendizaje en acción. Estaba un poco nerviosa y no me di cuenta de las impresiones de cada uno de ellos, sólo al final del taller y a través de los mail vimos lo marcado que quedaron por la experiencia del fin de semana. Disfrutaron con una familia, PachAmrita, se transformaron en niños sin prejuicios sin preocupaciones, alegres, comiendo nutritivamente. Sentí después de esto que PachAmrita era como una gran madre que tomó con sus largos brazos a un grupo de personas dispuestas a aprender, los acarició, los alimento, les enseñó, los liberó por dos días, les dio días de campo, aire limpio, los dejó SER recibiendo el amor de una familia. Los nuevos amigos de PachAmrita NO han perdido contacto con nosotros y están a la espera de otros talleres. A ellos les sorprendió la forma en que se entregó la teoría y la práctica, rodeados de una familia que participó activamente de todo y con todos. Mi mamá además de estar ocupada en la cocina nos explicó de cómo hacer un mono almácigo de papel, mi papá estuvo en los preparativos previos del taller, infraestructura por él quedó muy bonito el baño seco y otras cosillas, el día 22 estuvo conmigo en la huerta por surcos, le hicieron preguntas a las cuales respondió muy bien. Mi hermana Naty también estuvo en la cocina con el pan, los queques y los jugos, durante varias semanas estuvo hermoseando el baño seco. Mi cuñado habló mucho de lombricultura, nos mostró con ejemplos lo que es trabajar con las lombrices. Claudio atento todo el taller, le tocó hablar en la actividad del compostaje y hacer las huertas dinámicas. Al término de las actividades, el día 22, a los participantes se les entregó una hoja en donde se preguntaba en general lo bueno y lo que se podía mejorar. Entregamos un diploma, que espero algún día llegue a ser certificado para legitimar el taller, con un regalo, un mono almácigo de papel con una semilla brotada de lupino. Lo recibieron con mucho agrado, ya que el lupino tiene muchas propiedades. A nosotros nos sigue sorprendiendo la diversidad de personas que vinieron, lo bien que se relacionaron formando un grupo interesante. Desde un caballero que trabajaba como jardinero hasta un estudiante de arquitectura de la U Católica, presidente de estudiantes de arquitectura de la U.C. Participó un estudiante de segundo medio, profesores, ingenieros, secretarias, artistas de teatro, universitarios, personas de la Conama. El taller tuvo un valor variable entre $30.000 y $40.000, pero se hicieron precios especiales a estudiantes, 1 persona fue casi gratuita, pero igual pagó algo. Se hizo un trueque el cuál se pago con árboles nativos. Lo importante es que los participantes se fueron con más de lo que esperaban por el valor, y para nosotros además de haber tenido una súper experiencia de aprendizaje, haber conocido gente con hermosos pensamientos, tuvimos una recompensa monetaria el cuál utilizamos para pagar las contribuciones. Este un objetivo como comunidad, que la parcela no sea un costo. Bueno, esta es una pequeña historia de cómo participó la comunidad de PachAmrita junto a amigos entregando y recibiendo. Quedamos con el corazón alegre lleno de esperanza y con ganas de seguir haciendo talleres, perfeccionando la entrega y siendo simples al recibir. |
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Escrito por Oriana Villarroel Estudiante del Diploma de Diseño de Permacultura Aplicada.



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